Todos tenemos frenillo lingual. Sin embargo, cuando esta estructura limita la movilidad de la lengua, hablamos de anquiloglosia o frenillo lingual limitante.
Actualmente estamos viviendo una auténtica revolución médica alrededor de este diagnóstico. Y aunque muchas personas piensen que se trata de algo “nuevo”, la realidad es muy distinta. Los textos históricos ya describen cómo las parteras de la corte de Luis XV utilizaban la uña del meñique para liberar manualmente esta pequeña estructura anatómica que hoy genera tanto debate.
Lo verdaderamente novedoso no es la existencia de la anquiloglosia, sino la manera en que la entendemos y abordamos actualmente: desde una visión interdisciplinar e integrativa.
Hoy sabemos que un frenillo lingual limitante puede influir mucho más de lo que imaginábamos. No solamente en la lactancia —ya sea materna o con biberón—, sino también en aspectos importantes del desarrollo infantil, como:
- el correcto desarrollo psicomotor,
- el control de la saliva y las mucosidades,
- la selectividad alimentaria,
- la respiración oral,
- la hipertrofia de amígdalas y adenoides,
- las otitis de repetición,
- algunas obstrucciones del lagrimal,
- e incluso alteraciones posturales y funcionales tanto en niños cómo en adultos.
Por supuesto, no todos los niños con frenillo presentarán todas estas dificultades. Pero comprender la posible relación entre ellas permite realizar una valoración más completa y ofrecer un acompañamiento más adecuado a cada familia.
¿Por qué ahora se habla tanto de anquiloglosia?
Existen varios motivos.
En primer lugar, cada vez más madres desean establecer una lactancia satisfactoria y, cuando aparecen dificultades, buscan respuestas e información de calidad. Afortunadamente, hoy tienen acceso a profesionales más formados y actualizados.
Además, el empoderamiento de las familias —y especialmente de las mujeres— ha favorecido una actitud más crítica y participativa frente a la atención sanitaria. Las familias preguntan, investigan y buscan profesionales especializados.
Y, por último, porque cada vez más especialistas entienden que la anquiloglosia también afecta directamente a su ámbito de trabajo.
- Las comadronas observan bebés que no consiguen ganar peso adecuadamente a pesar de aparentar un buen agarre.
- Los fisioterapeutas y osteópatas tratamos las tensiones corporales que reaparecen sesión tras sesión.
- Los logopedas encuentran dificultades persistentes en determinados fonemas pese al gran trabajo terapéutico.
- Los odontólogos detectan alteraciones funcionales y recidivas tras tratamientos de ortodoncia.
Estos han sido algunos de los primeros profesionales en sumarse a esta visión integrativa de las consecuencias del frenillo lingual a corto y largo plazo. Poco a poco, también se incorporan pediatras, enfermeras, otorrinolaringólogos, podólogos y otros especialistas.
La importancia de una mirada global
Desde la osteopatía y la fisioterapia entendemos el cuerpo como un sistema interconectado. Por eso, valorar un frenillo no consiste únicamente en “mirar debajo de la lengua”, sino en comprender cómo influye en la respiración, la alimentación, la postura, el sueño y el desarrollo general del niño.
Cada bebé y cada familia son únicos. Y precisamente por eso, el abordaje debe ser siempre individualizado, respetuoso y basado en una evaluación completa.
Porque tan equivocado es cortar un frenillo que no lo necesita, como no intervenir uno que sí está generando limitaciones funcionales importantes.
Las familias necesitan dignificar el proceso de las frenectomías y sentirse acompañadas durante todo el recorrido, siguiendo protocolos médicos pensados para ofrecer valoración, soporte y seguimiento antes, durante y después de la intervención.
Del mismo modo, los tratamientos conservadores también deben ser considerados y respetados. Existen familias que, aun presentando indicación de intervención, deciden no realizarla. En estos casos, también necesitan acompañamiento profesional, herramientas y protocolos específicos que ayuden a minimizar las posibles consecuencias funcionales y mejorar la calidad de vida del bebé y de la familia.
Nuestra unidad especializada en anquiloglosia
En TAUHOLOS hemos creado una Unidad de Anquiloglosia formada por profesionales especializados en el acompañamiento integral de bebés y familias.
Nuestro objetivo no es únicamente que el bebé aumente de peso o que la madre deje de sentir dolor durante la lactancia. Buscamos comprender el origen de la disfunción y valorar al bebé de forma global.
Por eso, signos clínicos como:
- el cólico,
- el reflujo,
- la alta demanda,
- la irritabilidad,
- la respiración oral,
- o las tensiones corporales, que acaban en deformaciones craneales cómo la plagiocefália
son estudiados cuidadosamente en cada caso para ofrecer el tratamiento más adecuado y derivar, si es necesario, al profesional indicado dentro del equipo.
Comadronas IBCLC, pediatras, odontopediatras, nutricionistas, asesoras de lactancia, osteópatas y fisioterapeutas pediátricos especializados trabajamos de forma coordinada e interdisciplinar, sumando conocimientos y experiencia para ofrecer la mejor atención posible a cada paciente y su familia.
En nuestra web encontrarás un espacio para realizar tu consulta y nuestro equipo te derivará al profesional que esté más indicado para resolver tu caso en particular.
Estamos orgullosos de poder ofrecer también a nuestros pacientes el grupo de lactancia, un espacio gratuito y sin inscripción previa, para que todas las familias que necesiten ayuda puedan encontrar nuestro soporte de forma presencial.
-Judit Montserrat-
Osteópata especializada en Obstetricia, Fertilidad, Pediatría, Lactancia, Frenillo lingual y Reflujo

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