Cuando hablamos de salud mental solemos pensar en pensamientos, emociones o conductas. Sin embargo, la neurociencia moderna ha demostrado que cada emoción tiene correlatos biológicos específicos en el cerebro y en el sistema nervioso.
Por ejemplo:
- El miedo activa circuitos neurológicos concretos.
- El estrés prolongado modifica la respuesta fisiológica del organismo.
- Las experiencias traumáticas pueden alterar la forma en que el cerebro interpreta la realidad.
- Los estados emocionales influyen directamente en la percepción del dolor, el sueño o la energía disponible.
La PsicoNeurología Aplicada utiliza este conocimiento para comprender cómo las experiencias quedan registradas en el organismo y cómo determinadas respuestas pueden mantenerse activas incluso años después de haber ocurrido el evento original.
Desde esta perspectiva, no basta únicamente con comprender intelectualmente un problema. También es necesario favorecer que el sistema nervioso encuentre nuevas formas de adaptación.
¿Qué es la memoria somática?
Uno de los conceptos centrales de la PNA es la memoria somática.
La memoria somática hace referencia a la información almacenada en el cuerpo a través de experiencias vividas. No se trata necesariamente de recuerdos conscientes que una persona pueda explicar con palabras, sino de aprendizajes registrados a nivel fisiológico y emocional.
Muchas veces una persona puede afirmar:
- «Sé que no estoy en peligro, pero sigo sintiendo miedo.»
- «Entiendo que mi situación ha cambiado, pero sigo reaccionando igual.»
- «No quiero comportarme así, pero no puedo evitarlo.»
Estos fenómenos muestran la diferencia entre comprender algo cognitivamente y haber integrado realmente una nueva experiencia a nivel neurológico y corporal.
La PNA busca acceder a esa información no consciente para facilitar nuevas elecciones y respuestas más adaptativas.
Jordi Mauri y Montse Moreno – Psicólogos | Especialistas y formadores de PNA


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